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Pedagogía

La Pedagogía es la ciencia que estudia la Educación. La Educación es un complejo fenómeno que consiste en la formación integral de las personas, abarcando los aspectos físico, psicológico y social. Es por esto que dicha disciplina va más allá del marco escolar, atendiendo también el ámbito personal (autoestima, autoconocimiento, canalización de las emociones, habilidades sociales…) y el ámbito profesional (orientación y asesoramiento profesional).

La pedagogía se encarga del qué, cómo y cuándo se enseña-aprende.

Las funciones principales del pedagogo son:

  • Servicio de orientación y organización escolar
  • Diseño de programas y planes de estudio a medida
  • Programación de metodologías y terapias específicas
  • Asesoramiento y orientación a padres y profesorado
  • Formación del profesorado
  • Elaboración de sistemas de apoyo didáctico
  • Técnicas de estudio
  • Diseño de sistemas de evaluación.

El objetivo de la Pedagogía es optimizar el rendimiento intelectual/académico y mejorar el bienestar personal y profesional de las personas. Además, trabaja de forma preventiva en el individuo, proporcionándole herramientas para desarrollarse como una persona competente, resolutiva, equilibrada y feliz.

 

Cuándo acudir al pedagogo:

Se debe acudir al pedagogo cuando se detecte cualquier dificultad en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Indicadores de ello pueden ser:

  • Un bajo rendimiento escolar
  • Problemas en el desarrollo evolutivo (como los trastornos del leguaje, cognitivos, de atención, de cálculo, etc.)
  • Dificultades en la lectoescritura (como déficit en la comprensión lectora)
  • Baja autoestima
  • Dificultades en las relaciones con los demás
  • Conductas disruptivas
  • Actitud negativa en general o rechazo a la escuela
  • Desmotivación
  • Dificultad en los hábitos de estudio
  • Desfase entre la edad cronológica de la persona y sus actitudes y comportamientos.

También se debe recurrir al pedagogo cuando, como profesionales de la educación o padres, necesitemos asesoramiento o formación sobre técnicas educativas alternativas que cubran las necesidades de nuestros alumnos/hijos (si tienen altas capacidades, trastornos, o dificultades de aprendizaje de cualquier tipo); o de cara a diseñar e implementar técnicas innovadoras de enseñanza.

 

Trastornos a tratar:

Necesitará tratamiento cualquier persona con dificultades de aprendizaje, sea cual sea su origen. Sin embargo, los trastornos que requieren de la intervención pedagógica con más frecuencia son los que se describen a continuación.

 

Trastorno específico del aprendizaje

Dentro del Trastorno específico del aprendizaje, se encuentran los problemas para leer palabras, los problemas de comprensión lectora, los problemas de pronunciación, los problemas de expresión escrita, los problemas de cálculo y de razonamiento matemático.

Este trastorno se define como la dificultad en el aprendizaje y en la utilización de las aptitudes académicas, evidenciado por la presencia de síntomas como pueden ser:

  • Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo.
  • Dificultad para comprender el significado de lo que lee.
  • Dificultades ortográficas.
  • Dificultades para la expresión escrita.
  • Dificultades para dominar el sentido numérico, los datos numéricos o el cálculo.
  • Dificultades con el razonamiento matemático.

No hay consenso con respecto a las causas del trastorno específico del aprendizaje. No obstante, con frecuencia coinciden factores neurobiológicos junto con factores no orgánicos (oportunidades de aprendizaje, calidad de la enseñanza, nivel cultural, implicación familiar en el proceso educativo, etc.).

 

Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Es un trastorno del neurodesarrollo que abarca un amplio espectro de síntomas y grados de afectación. El Trastorno de Espectro Autista (TEA) recoge los antiguos Trastorno Autista, Síndrome de Asperger, Trastorno Desintegrativo Infantil y el Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado.

Las personas con TEA  padecen un deterioro de sus capacidades de comunicación e interacción social y presentan patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

Algunos de los síntomas que se pueden observar en personas con TEA a una edad temprana son:

  • no responde a su nombre (niños de más de 12 meses)
  • no puede explicar lo que desea
  • no sigue las indicaciones
  • parece que a veces oye y a veces no
  • no señala o dice adiós con la mano
  • hace poco contacto visual
  • no sonríe cuando alguien le sonríe
  • prefiere jugar solo
  • no le interesan los demás niños
  • es muy independiente
  • parece estar ensimismado con frecuencia
  • no trata de llamar la atención de sus padres
  • realiza la misma tarea de forma repetitiva
  • muestra un apego desmesurado a los objetos o a las rutinas
  • dedica tiempo a ordenar objetos en fila o de forma determinada
  • repite palabras o frases
  • se mueve de forma extraña
  • habitualmente juega con los juguetes de forma diferente a la esperada
  • hace rabietas intensas o violentas
  • es muy sensible al ruido
  • rechaza el contacto físico

Las causas de este trastorno no han sido especificadas aún, aunque parecen tener relación con factores genéticos y biológicos.

 

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es en un desorden neurobiológico, heterogéneo y complejo que consiste en un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo.

Inatención:

Los síntomas relacionados con la inatención son:

  • Con frecuencia falla en prestar la debida atención a los detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades.
  • Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas.
  • Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • No sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los quehaceres o los deberes laborales.
  • Tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
  • Evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
  • Pierde cosas necesarias para tareas o actividades.
  • Se distrae con facilidad por estímulos externos.
  • Olvida las actividades cotidianas (por ejemplo, hacer las tareas, hacer los recados; en adolescentes mayores y adultos, devolver las llamadas, pagar las facturas, acudir a las citas).

 

Hiperactividad e impulsividad:

Los síntomas relacionados con la hiperactividad y la impulsividad son:

  • Con frecuencia juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
  • Se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado.
  • Corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado.
  • Es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.
  • Está “ocupado”, actuando como si “lo impulsara un motor” (por ejemplo, es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones; los otros pueden pensar que está intranquilo o que le resulta difícil seguirlos).
  • Habla excesivamente.
  • Responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta.
  • Le es difícil esperar su turno.
  • Interrumpe o se inmiscuye con otros.

Las causas de este trastorno aún se desconocen. Si bien es cierto que intervienen factores de carácter genético y ambiental.

 

Síndrome de Down

El Síndrome de Down es una alteración genética que se produce por la presencia de un cromosoma extra o una parte de él. Las personas con síndrome de Down tienen tres cromosomas en el par 21 en lugar de los dos que existen habitualmente. Es la principal causa de discapacidad intelectual y la alteración genética humana más común.

Las personas con síndrome de Down muestran algunas características comunes pero cada individuo es singular, con una apariencia, personalidad y habilidades únicas.

El desarrollo físico es a menudo más lento de lo normal. Los niños también pueden tener retraso del desarrollo mental y social.

Los problemas comunes pueden incluir comportamiento impulsivo, deficiencia en la capacidad de discernimiento, período de atención corto y aprendizaje lento.

 

Parálisis Cerebral

La parálisis cerebral ocurre cuando las áreas del cerebro que controlan el movimiento y la postura no se desarrollan correctamente o se lesionan. Bajo el concepto de parálisis cerebral encontramos distintos tipos de trastornos con causas diferentes y con pronóstico variable que dependen del grado de afectación y extensión de la lesión en el cerebro.

La parálisis cerebral puede ser de tipo espástica, atetósica, atáxica o mixta.

Los síntomas de la parálisis cerebral pueden ser muy diferentes entre personas con este grupo de trastornos. Pueden ser:

  • Ser muy leves o muy graves
  • Comprometer sólo un lado del cuerpo o ambos lados
  • Ser más pronunciados en los brazos o las piernas o comprometer tanto los brazos como las piernas
  • Los síntomas por lo regular se observan antes de que un niño cumpla 2 años de edad. En ocasiones empiezan incluso a los 3 meses. Los padres pueden notar que su hijo está tardando de más para alcanzar etapas de desarrollo como sentarse, girar, gatear o caminar.

Las circunstancias que dan lugar a esta alteración se clasifican de acuerdo a la etapa en que ha ocurrido el daño al cerebro que se está formando, creciendo y desarrollando. Se clasificarán como causas prenatales (antes del nacimiento), perinatales (al momento del nacimiento) o postnatales (después del nacimiento)

  • Causas antes del nacimiento: falta de oxigenación cerebral ocasionada por problemas en el cordón umbilical o la placenta, malformaciones del sistema nervioso, hemorragia cerebral antes del nacimiento, infección por virus durante el embarazo, incompatibilidad sanguínea entre la madre y el niño (RH Negativo), exposición a radiaciones durante el embarazo, Ingestión de drogas o tóxicos durante el embarazo, desnutrición materna (anemia), hipertiroidismo, retraso mental o epilepsia materna, amenaza de aborto, ingestión de medicamentos contraindicados por el médico, madre añosa o demasiado joven, etc.
  • Causas durante el nacimiento: niños prematuros, bajo peso al nacer, falta de oxígeno en el cerebro durante el nacimiento, complicaciones durante el parto, mal uso y aplicación de instrumentos (fórceps), placenta previa o desprendimiento de la placenta, parto prolongado y/o difícil, asfixia por circulares de cordón umbilical al cuello, cianosis al nacer (coloración oscura de la piel), introducción de líquido en las vías respiratorias, partos múltiples, puntuación Apgar baja.(Puntuación que valora el estado de salud del bebé al nacimiento), etc.
  • Causas después del nacimiento: golpes en la cabeza, infecciones del sistema nervioso (Meningitis, Encefalitis), intoxicaciones (con plomo, arsénico), epilepsia (Convulsiones), fiebres altas con convulsiones, accidentes por descargas eléctricas, lesión del sistema nervioso por falta de oxígeno.

 

Discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual implica una serie de limitaciones en las habilidades que la persona aprende para funcionar en su vida diaria y que le permiten responder ante distintas situaciones y lugares.

La discapacidad intelectual se expresa en la relación con el entorno. Por tanto, depende tanto de la propia persona como de las barreras u obstáculos que tiene alrededor.

A las personas con discapacidad intelectual les cuesta más que a los demás aprender, comprender y comunicarse.

Existen personas con discapacidad grave y múltiple (limitaciones muy importantes y presencia de más de una discapacidad) que necesitan apoyo todo el tiempo en muchos aspectos de sus vidas: para comer, beber, asearse, peinarse, vestirse, etc.

Sin embargo una buena parte de las personas con discapacidad intelectual tiene gran autonomía, y no necesita muchos apoyos para llevar una vida normal.

Algunos de los síntomas que presentan las personas con esta discapacidad son:

  • Falta o retraso del desarrollo de habilidades motoras, destrezas del lenguaje y habilidades de autoayuda, especialmente cuando se compara con sus pares.
  • Insuficiencia para crecer intelectualmente o comportamiento infantil continuado.
  • Falta de curiosidad.
  • Problemas para mantenerse al día en la escuela.
  • Incapacidad para adaptarse (ajustarse a nuevas situaciones).
  • Dificultad para entender y acatar reglas sociales.

 

Hay muchos tipos y causas diferentes de discapacidad intelectual. Algunos se originan antes de que un bebé nazca, otros durante el parto y otros a causa de una enfermedad grave en la infancia. Pero siempre antes de los 18 años.

Los médicos encuentran una razón específica en sólo el 25% de los casos. Los factores de riesgo están relacionados con las causas. Las causas de la discapacidad intelectual pueden incluir: infecciones (presentes al nacer o que ocurren después del nacimiento), anomalías cromosómicas (como el síndrome de Down), ambientales, metabólicas (por ejemplo, hiperbilirrubinemia, niveles muy altos de bilirrubina en los bebés), nutricionales, tóxicas (exposición intrauterina al alcohol, la cocaína, las anfetaminas y otras drogas), traumatismos (antes y después del nacimiento), inexplicables (los médicos desconocen la razón de la discapacidad intelectual de una persona).

 

Protocolo de evaluación y tratamiento pedagógico:

En primer lugar se llevará a cabo una entrevista con la persona demandante de tratamiento pedagógico y/o sus familiares, para detectar las necesidades educativas que presenta y recabar toda la información necesaria en relación a las causas de las dificultades apreciadas.

Después se realizarán las pruebas y observaciones necesarias para confirmar la presencia de dichas necesidades educativas.

A continuación se diseñará un plan de intervención a medida para mejorar las carencias educativas evidenciadas en la fase diagnóstica, en coordinación con los demás profesionales que estén realizando una intervención simultánea, si los hubiera.

Las intervenciones estarán diseñadas en sesiones de 55’ y pueden realizarse con una frecuencia de una, dos o tres veces por semana, según las necesidades a tratar. Este formato facilita el intercambio informativo con los padres en los 5’ restantes a la hora. Les permitirá llevar un control sobre las sesiones y garantizar que todos cooperemos para conseguir los objetivos propuestos en la terapia.

En casos específicos en que la terapia lo requiera, pueden ser sesiones de 30’ solamente.

Una vez alcanzados los objetivos sobre los que se fundamenta la intervención diseñada, se procederá a la alta terapéutica.

 

Tipos de sesiones:

            Evaluación:

  • Entrevista, 1 sesión de 60’.
  • Pruebas y observación diagnóstica, 2 sesiones de 55’.

 

Intervención:

  • Sesión terapia individual 55’
  • Sesión terapia individual 30’
  • Sesión terapia grupal 55’

 

Asesoramiento:

  • Para profesionales de la educación, padres o personas interesadas en asesoramiento pedagógico.
  • Sesiones de asesoramiento pedagógico: 60’

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